22/10/07

El refugio de la música

por Pedro J. Luque

Mucha gente cuestiona el valor que tiene la música en nuestras vidas. Unos piensan que es mucho, otros que en un cortejo procesional la música no es imprescindible, hay diversidad de opiniones al respecto.

C
uando todo te va mal, siempre intentas buscar algún tipo de “refugio” donde estar mientras pasa todo. Ese refugio puede ser la música perfectamente. Hay muchas obras que nos intentan transmitir problemas de un autor, problemas de diversa índole tales como problemas personales ó sentimentales.

Las mejores obras se suelen escribir en momentos de una debilidad emocional patente, fíjense en la majestuosa “Juan Jesús” de D. Pedro Morales, marcha procesional (que precisamente estoy escuchando cuando escribo estas líneas) escrita por el maestro dedicada a su hijo tras el fallecimiento de éste. Toda una descripción de sentimientos hecha marcha procesional, con una melodía de corte fúnebre de muy bella factura. En “Juan Jesús” podemos observar como un padre nos transmite sus sentimientos tras la muerte de su retoño, cosa que transmitida oralmente sería muy difícil. También tenemos otra obra fúnebre de las más conocidas por el mundo cofrade en general, “Virgen del Valle” de Gómez-Zarzuela, primeramente dedicada a un amigo suyo que falleció en el Guadalquivir en un barco de vapor, y posteriormente dedicada a la Virgen del Valle de Sevilla, es otra gran marcha de corte funesto, donde el compositor nos quiere plasmar lo que él siente y que posiblemente no tendría fuerzas de transmitirlo verbalmente.

Pero no solamente los compositores se refugian en la música, los que escuchan el conocido arte de las musas con cierta frecuencia, en momentos de debilidad también buscan ese refugio en la música en diversos instantes de austeridad, donde la soledad es el mejor regalo que se puede hacer. Ella nunca te fallará, siempre estará ahí, esperando que la pongas en tu ordenador, reproductor mp3, radio, etc., siempre tendrás la fiel compañía de marchas como “El héroe Muerto”, “Margot”, “Marcha fúnebre de Chopin”, “Marcha fúnebre de Sors”, “Grave”, “El refugio de María”, “María Santísima del Subterráneo”, “Juan Jesús”, “La Soledad”.

En los momentos de penumbra emocional siempre tenemos que acudir a algo para hacer pasar el tiempo, y pensar en otras cosas que no sean tus problemas. Escuchando “Juan Jesús” te das cuenta de que hay cosas peores en la vida, cuando ese llanto musical de un padre que perdió a su hijo, te empieza a llegar a los oídos en forma de bellos acordes.